martes, 28 de julio de 2015

Historia del Ojo


En un enorme esfuerzo por cumplir la cuota del mes de Julio hablaré de la novela:

Historia del Ojo
del francés Georges Bataille.


Compré este libro casi por accidente, porque lo vi mencionado en algún lugar y me pareció muy intrigante el título para una novela, y un día paseando por la librería lo vi y decidí comprarlo en un acto de fé. No tenía idea de que ese bello libro rosado (que compré, por cierto y como dato curioso, junto con una Biblia) se trataba de "uno de los más grandes clásicos de la literatura erótica".

Si me preguntan de qué se trata el libro en una sola palabra, esa sería: perversión. Es un despliegue hiperbólico de la perversión humana.

Resulta que los surrealistas (a quienes Bataille fue asiduo) amaban esta novela, pese a que odiaban el género novelístico. Y creo que la amaban con justa razón desde una perspectiva surrealista: nunca había leído un libro que volcara de una forma tan visceral los deseos e instintos más bajos de una forma tan generosa, cruda y a la vez bella.

Tiene un interesante prólogo de Vargas Llosa, que desmenuza el libro como documento clínico y obra literaria formidable precisamente por sus múltiples niveles de sentido y de lectura. Es una interpretación muy interesante pero no la tomaré mucho en cuenta aquí, pero sí coincido con él en que es una obra muy completa, muy compleja y una obra de arte en todo sentido.

En una pequeña sinopsis, la historia va de dos adolescentes: el narrador y una tal Simone, que comparten fuertes obsesiones sexuales, complicidades y una moral prácticamente nula, que dejándose llevar por sus más oscuros deseos sin ningún tipo de límite escapan de sus casas y se dedican a practicar los actos más sexualmente perversos, obscenos y profanos que se le pudieron ocurrir al escritor.
Actos y situaciones que resultan ridículamente ilógicos o fantásticos. Tal como en una película porno en el que las cosas, inexplicablemente llevan a un desenlace increiblemente sexual, en este caso es como si ese fenómenos se exagerara hasta el extremo de lo surreal, es un universo paralelo en el que estos dos seres humanos no tienen límites en sus prácticas y obsesiones, son como dos demonios que andan por el mundo llevados por una extraña fuerza retorcida incontrolable sin ningún tipo de consideración por las barreras de la sociedad o la moral y que afecta a todos a su alrededor haciéndolos perder la razón y entregarse al desenfreno sexual junto con ellos.

Lo interesante del asunto es justamente que esto es llevado al extremo a tal grado que el escritor se vuelve una figura evidente y protagónica en la historia, los personajes son a fin de cuentas muñecos que él puede llevar a hacer lo que él quiere que hagan y no se ahorra nada, (y no por eso son personajes huecos, cada uno tiene fuertes valores simbólicos y cuestiones muy definidas), y entonces más que ser espectador de qué va a pasar en la historia, se trata bastante de ver hasta donde el autor es capaz llegar.

Y además el libro está escrito con tanto cuidado y una elegancia casi fria que neutraliza o contrasta con las porquerías de las que está hablando, lo que lo vuelve una experiencia muy peculiar. Esto aleja el libro de un simple relato pornográfico, el valor literario, la belleza de las palabras, de las frases y su forma de construir las imágenes es realmente fina.

Y no son solamente actos sexuales, de hecho el sexo pronto pasa a segundo plano. Se trata de la perversión precisamente por eso: lo torcido, lo que sale del sexo que ya no es sexo. Ya no importa demasiado el coito, los genitales, etc. sino las situaciones, y las obsesiones.

Hay algo muy poético y muy surrealista de hecho, que me gustó mucho, que es la asociación de:
ojo - huevo.
que a lo largo del libro parece llevar el núcleo de la historia, como el extraño enigma del cual emana toda esa fuerza de deseo sobrenatural e incomprensible, como el punto de concentración de la lujuria. Simone (la más torcida de los personajes), tiene una fuerte obsesión con estos elementos. Por qué??

Es irracional pero hasta cierto punto comprensible, hay una serie de elementos en la historia que poéticamente se pueden asociar al rededor de el asunto a tratar. Qué existe entre el ojo y el huevo?

Ojo - huevo - testículo - sexo - carne - vida - perfección - suciedad - voluptuosidad - sensibilidad - vista - comida - fragilidad

El ojo es probablemente el órgano más perturbador aislado del cuerpo. Genera una enorme sensación empática y aterradora. Pocas cosas son tan insoportables, por ejemplo, como ver una cirujía ocular. Y el huevo tiene una cierta forma análoga en su estructura hemiesférica, con una yema, que a la vez contiene un feto. La forma esférica de alguna manera está ligada al sexo, a la desnudez. No lo sé explicar muy bien, pero siento que esta asociación comunica de una forma muy interesante el asunto que Bataille quería tratar: el lado oscuro, incomprensible y muy real del deseo humano.

martes, 21 de julio de 2015

Especulaciones sobre el Son.


Como casi no sé de música (estructuralmente) jamás había escrito de esto, no sabría decir por qué, exactamente, es buena música. Lo que puedo hacer es decir que tanto me gusta y la razón, no es (para nada) la mejor manera pero pues qué más da, si es la manera en la que sé que sea.

De lo que quiero hablar es de Son jarocho.

Lo que más me gusta del Son jarocho es el sentido de pertenencia que está presente tanto en los versos como en la música. Está en el profundo respeto que tienen a la tradición, a la historia de su comunidad, es una herencia de los músicos viejos a los más jóvenes que viene desde quién sabe cuántas generaciones atrás pero, a pesar del tiempo, conserva la  moralidad  y costumbres de las personas que crecieron en las regiones cercanas al Sotavento y que, aunque sea en espíritu,  siguen siendo vigentes.

Cuando digo moralidad  me refiero, por ejemplo, a los amoríos; están presentes en varios versos, siempre coqueteando con la figura del a la amante (o el amante, pues) y a la vez con una lealtad extraña a su mujer, la madre de los hijos, la casa grande.  

El Son me recuerda a un oficio, tiene un aire artesanal, tal vez la poesía de sus versos no es muy refinada, pero tienen la humildad y la sensibilidad natural del pueblo, es íntimo y en algunos versos es además domestico, como los remedios caseros o las recetas de cocina, las leyendas; las brujas y las maldiciones. El son carga el misticismo y el purismo de las creencias populares sin caer en la solemnidad de una doctrina.

La estructura musical, la improvisación, la danza (el zapateado), la intención poética, hacen al Son jarocho  un género musical completo, de identidad latinoamericana y del Caribe, de fuertes raíces, pero sin perder la espontaneidad de una festividad colectiva. Últimamente (tres o cuatro años) el Son ha tenido bastante difusión, en parte porque se ha puesto de moda en alguno círculos, y en parte porque han salido varios discos de agrupaciones de músicos (más o menos)  jóvenes que en sus proyectos musicales proponen regresar a la mesa el Son Jarocho tradicional, no en una manera ortodoxa pero con un apego a la tradición y un poco de nostalgia. Por mencionar algunos grupos (tampoco conozco tanto) Caña dulce y Caña Brava, Patricio Hidalgo y el Afrojarocho, Son de Madera (mi favorito, mil).


Unos versos:

Mujer Antigua, La bruja.
Son tradicional recreado por Ramón Gutiérrez Hernández, en Caribe Mar Sincopado de Son de Madera. (Fragmentos)

(…)

Me agarra la bruja.
me lleva a su alcoba,
me abraza me besa,
me chupa, se soba.

Me agarra, me embruja
me lleva a su casa,
me vuelve maceta,
de una calabaza.

(…)

Ay, dígame, dígame
ay dígame usted,
qué rosas bonitas,
ha besado usted,
ninguna, ninguna,
ninguna, no sé,
ando en pretensiones
de besarla a usted.

Ay que bonito es volar,
a las doce de la noche,
volar y dejarse caer
en la sombra de la noche.



El Gallo
Versada de Caña Dulce y Cala Brava. (Fragmentos)

La última vez que nos vimos
algo mágico pasó,
que sin límite nos dimos,
la pasión se desbordó
y amándonos estuvimos
hasta que el gallo cantó

Gallo, gallo, gallo
canta muy contento
para que despierte
todo el sotavento.

(…)

Tantos besos fulguraron
en tu boquita y la mía
que los relojes dudaron
si era de noche o de día
y hasta los gallos cantaron
creyendo que amanecía.

¡Ay! Gallo ya no cantes
deja de cantar
porque con tu canto
me vas a matar

Gallo cuando cantas
muy de mañanita
despiertas pasiones
y la mar se agita.





L.Serra

miércoles, 8 de julio de 2015

Good News For People Who Love Bad News

Decidí comenzar por lo que me es más facil: la música.

El último disco que compré:
Good News For People Who Love Bad News
de la banda Modest Mouse


https://www.dropbox.com/sh/qac5p16i4u5ms31/AADzZAI4v8z3wjSheGX78TaDa?dl=0

Para empezar es muy raro que me guste este tipo de música, es como... rock alternativo, pero mucho más rock que alternativo. Sin embargo Modest Mouse me gusta mucho porque hasta cierto punto lo siento muy frenético, sacado de quisio, desesperado, histérico,y entre estúpido y malvado.

"Buenas noticias para la gente que ama las malas noticias" Es el disco más pesimista del mundo, en el que la muerte es el motor de una serie de lamentaciones y quejas. Pero no la muerte como lo abordaría una banda de metal, no la muerte vestida de negro o como un personaje etéreo y sobrenatural, sino la muerte real y lo que implica la muerte para un clasemediero: la finitud de la vida y la desesperación de no lograr algo bueno antes de que llegue, la melancolía y la impotencia derivadas de esa idea.

Comienza con un cortísimo preludio de trompetas entre decadentes y desesperantes, que reaparecen más adelante a la mitad del disco para dar introducción a la canción "The Devil's workday".

El inicio del disco es una canción algo melancólica, que habla sobre una especie de mudanza constante, el cambio de ciudad, de casa, de novia, etc. Después viene probablemente el mayor éxito de Modest Mouse "Float On" que es el contraste optimista del disco (quizá sarcástico), una canción super relajante y con un gran ritmo, muy pegajosa y muy buena. -We're all float on OK- dice la canción, despreocpuadamente. La siguiente canción The Ocean Breathes Salty también tiene una atmósfera relajada muy melódica y es extraño que el disco comience con esta extraña luz y esperanza porque todo de pronto se va mucho al carajo.

Aparece otro corto intemedio llamado Dig your grave, en el que se escucha un par de unas cuerdas medio desafinadas y a una voz cansada que dice "I'm already digging, I hope you're dead, I'm already digging, I hope you are dead" que abre paso al siguiente combo mortal de canciones:

Bury me with it
Dance hall
Bukowski
The Devil's Work Day
Satin in a Cofin

Cada una más jodida que la anterior. Bury me with it le está pidiendo a gritos a algún amigo que cuando muera lo entierren con todas las cosas que no tuvo, sobre todo tiempo libre. Dance Hall es un espíritu de negación absurda que decide evadir la realidad y bailar y bailar y bailar como un pinche loco todo el día, mandar al carajo el trabajo y al sistema pero con una voz desesperada, sabiendo que no puede hacerlo. Y por supuesto la canción tiene un ritmo bastante bailable.
Bukowski es una pinche blasfemia malvada, muy muy malvada. Partiendo de lo culera que está su vida cuestiona no solo la existencia de Dios sino su salud mental. "Quién querría ser un freak controlador de ese tipo?? Quién querría ser tan pendejo?" se pregunta. Es una canción sumamente autorreflexiva, triste y decadente, en donde de pronto se pone en contacto con su  "Yo malvado" que toma la palabra y se pone a cantar en su lugar. Los acordes los da una especie de banjo que le suma una atmósfera mucho  más decadente y jodida.

En fin, no quisiera seguir describiendo cada canción.
Luego de este combo maldito viene un interludio que suena como una especie de canción de cuna en acordión y al final se escucha la voz de un bebé y a partir de esto todo se relaja.

Las últimas cuatro canciones del disco son mucho más tranquilas, rozando la tristeza un poco. Se percibe un cierto cansancio, como de quien se da por vencido o se da cuenta que la ha estado cagando. Como de quien embaraza a su novia y los problemas cambian su sentido. Como si de pronto se dejara de hacer berrinche, suspira y se lamenta en silencio. El disco madura.
Y finaliza cantando con un cigarrillo en la boca "The good times are killing me...", una especie de oda a los vicios, como diciendo: esto está de la verga, pero lo estoy disfrutando.

Todo esto con la voz de perdedor encabronado de ese wey, que maneja siempre una dualidad entre una voz medio gangosa y de pronto suelta unos gritos súper histéricos, banjos y trompetas que me hacen percibirlo como una especie de banda de borrachos, buenos para nada y locos problemáticos... eso me encanta jaja.

Bueno, esto me tomó más tiempo del planeado, supongo que hablar de un disco completo es abarcar demasiado, quizá para futuras ocasiones será bueno limitarme a una canción. Pero en este caso creo que el disco es una sola cosa, lo cual creo que lo hace un buen disco. Justamente por la forma en que discurre y los pequeños interludios que aparecen entre algunas canciones dan cohesión al disco como una unidad y te hacen entender que todo es una sola experiencia, te hacen pasar de una canción a otra.
Me gusta por su justa dosis de maldad, que si bien no es el más malvado de los discos (pues seguramente cualquier banda de dark metal lo dejaría como un disco para niños), lo padre es que parte precisamente de la mediocridad, es como una maldad muy sincera, mucho más cotidiana y humana, menos mítica. Eso, es un disco como muy humano.

E.