Historia del Ojo
del francés Georges Bataille.
Si me preguntan de qué se trata el libro en una sola palabra, esa sería: perversión. Es un despliegue hiperbólico de la perversión humana.
Resulta que los surrealistas (a quienes Bataille fue asiduo) amaban esta novela, pese a que odiaban el género novelístico. Y creo que la amaban con justa razón desde una perspectiva surrealista: nunca había leído un libro que volcara de una forma tan visceral los deseos e instintos más bajos de una forma tan generosa, cruda y a la vez bella.
Tiene un interesante prólogo de Vargas Llosa, que desmenuza el libro como documento clínico y obra literaria formidable precisamente por sus múltiples niveles de sentido y de lectura. Es una interpretación muy interesante pero no la tomaré mucho en cuenta aquí, pero sí coincido con él en que es una obra muy completa, muy compleja y una obra de arte en todo sentido.
En una pequeña sinopsis, la historia va de dos adolescentes: el narrador y una tal Simone, que comparten fuertes obsesiones sexuales, complicidades y una moral prácticamente nula, que dejándose llevar por sus más oscuros deseos sin ningún tipo de límite escapan de sus casas y se dedican a practicar los actos más sexualmente perversos, obscenos y profanos que se le pudieron ocurrir al escritor.
Actos y situaciones que resultan ridículamente ilógicos o fantásticos. Tal como en una película porno en el que las cosas, inexplicablemente llevan a un desenlace increiblemente sexual, en este caso es como si ese fenómenos se exagerara hasta el extremo de lo surreal, es un universo paralelo en el que estos dos seres humanos no tienen límites en sus prácticas y obsesiones, son como dos demonios que andan por el mundo llevados por una extraña fuerza retorcida incontrolable sin ningún tipo de consideración por las barreras de la sociedad o la moral y que afecta a todos a su alrededor haciéndolos perder la razón y entregarse al desenfreno sexual junto con ellos.
Lo interesante del asunto es justamente que esto es llevado al extremo a tal grado que el escritor se vuelve una figura evidente y protagónica en la historia, los personajes son a fin de cuentas muñecos que él puede llevar a hacer lo que él quiere que hagan y no se ahorra nada, (y no por eso son personajes huecos, cada uno tiene fuertes valores simbólicos y cuestiones muy definidas), y entonces más que ser espectador de qué va a pasar en la historia, se trata bastante de ver hasta donde el autor es capaz llegar.
Y además el libro está escrito con tanto cuidado y una elegancia casi fria que neutraliza o contrasta con las porquerías de las que está hablando, lo que lo vuelve una experiencia muy peculiar. Esto aleja el libro de un simple relato pornográfico, el valor literario, la belleza de las palabras, de las frases y su forma de construir las imágenes es realmente fina.
Y no son solamente actos sexuales, de hecho el sexo pronto pasa a segundo plano. Se trata de la perversión precisamente por eso: lo torcido, lo que sale del sexo que ya no es sexo. Ya no importa demasiado el coito, los genitales, etc. sino las situaciones, y las obsesiones.
Hay algo muy poético y muy surrealista de hecho, que me gustó mucho, que es la asociación de:
ojo - huevo.
que a lo largo del libro parece llevar el núcleo de la historia, como el extraño enigma del cual emana toda esa fuerza de deseo sobrenatural e incomprensible, como el punto de concentración de la lujuria. Simone (la más torcida de los personajes), tiene una fuerte obsesión con estos elementos. Por qué??
Es irracional pero hasta cierto punto comprensible, hay una serie de elementos en la historia que poéticamente se pueden asociar al rededor de el asunto a tratar. Qué existe entre el ojo y el huevo?
Ojo - huevo - testículo - sexo - carne - vida - perfección - suciedad - voluptuosidad - sensibilidad - vista - comida - fragilidad
El ojo es probablemente el órgano más perturbador aislado del cuerpo. Genera una enorme sensación empática y aterradora. Pocas cosas son tan insoportables, por ejemplo, como ver una cirujía ocular. Y el huevo tiene una cierta forma análoga en su estructura hemiesférica, con una yema, que a la vez contiene un feto. La forma esférica de alguna manera está ligada al sexo, a la desnudez. No lo sé explicar muy bien, pero siento que esta asociación comunica de una forma muy interesante el asunto que Bataille quería tratar: el lado oscuro, incomprensible y muy real del deseo humano.
